Nuestra empresa se encarga de la sede del Centro de Interpretación de las Bardenas Reales en Carcastillo (Navarra)

Las Bardenas Reales llevan millones de años explicando, a su manera, cómo funciona el tiempo. La erosión ha esculpido un paisaje de cabezos, arcillas y estratos que cuenta, capa a capa, la historia geológica del territorio. Cuando la Comunidad de Bardenas Reales nos encargó el nuevo Centro de Interpretación en Carcastillo, esa historia se convirtió en el punto de partida del proyecto.

Materia que permanece, materia que desaparece

El paisaje de las Bardenas se entiende a través de un proceso continuo: los conglomerados, areniscas y calizas —la materia dura, la que permanece— protegen a las arcillas blandas que hay debajo —la materia que desaparece— y forman los cabezos más emblemáticos del parque. Esa dualidad entre lo que resiste y lo que cede ante los elementos se trasladó directamente a la arquitectura del edificio.

Los muros, horizontales y continuos, están realizados en piezas cerámicas con mortero de cal y áridos de la zona. Evocan las capas de arcilla, la materia que se erosiona. La cubierta, en cambio, es plana, vegetal, construida en hormigón: pesada, pétrea, reposada sobre los muros como el cabezo descansa sobre el terreno. Una chimenea rompe la horizontalidad del conjunto del mismo modo en que Castildetierra rompe la planicie de la Bardena Blanca: como un elemento icónico que llama la atención y orienta al visitante.

Un edificio que posa en el paisaje

La parcela se encuentra a las afueras de Carcastillo, en un entorno abierto y poco caracterizado. El proyecto responde con geometrías claras y volúmenes simples: un pabellón organizado en torno a tres patios que reciben al visitante desde el norte (el casco urbano) y desde el este (el aparcamiento). La disposición busca siempre visiones largas, tanto hacia el interior como hacia el exterior, con ejes de luz que atraviesan el edificio enfrentando huecos y abriendo los espacios principales al paisaje.

El patio norte, más representativo, articula las oficinas, la sala de usos múltiples y los espacios de servicio. El patio oeste es de baja necesidad hídrica, adaptado al clima semiárido del entorno. El patio sur alberga un jardín botánico, con especies del territorio, concebido como espacio de llegada y recogida antes de entrar al centro. La apuesta por pocos materiales y una escala tranquila hace que sea el mobiliario, la vegetación y, sobre todo, los visitantes, quienes pongan la nota de vida en el edificio.

Un puente entre lo rural y lo natural

Más allá del programa —exposición permanente, sala de usos múltiples para 60 personas, punto de información, jardín botánico, aparcamiento—, el Centro de Interpretación aspira a ser un umbral. Un espacio de transición entre el tejido urbano de Carcastillo y el paisaje natural de las Bardenas, entre la arquitectura construida y el territorio que se quiere entender y preservar.

El proyecto ha sido redactado en colaboración con los arquitectos Jesús Fernández Beltrán y Francisco Javier Recalde Mugueta, con la financiación de los fondos Next Generation de la Unión Europea. Las obras están en ejecución y la inauguración está prevista para el verano de 2026.

Santiago

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